La depresión y el cambio estacional

El otoño ha llegado, disminuye la temperatura y se acortan los días por lo que a muchos de nosotros nos cuesta un poco adaptarnos a la nueva estación. Además coincide con el cambio de hora, ayudando a que nos encontremos más  cansados y desorientados.

Nuestro reloj biológico tiene que sincronizarse al cambio estacional, disminuyendo considerablemente la cantidad de luz y sol que recibe nuestro organismo. Algunas personas son más vulnerables a los cambios estacionales, afectándoles en su bienestar psicológico estos meses otoñales, por lo que tienden a deprimirse y salir menos. Se sienten con menos energía que antes para cumplimentar sus obligaciones, suelen producirse alteraciones en su ritmo de sueño, normalmente duermen en exceso aunque también puede producirse insomnio. Se sienten desanimadas y les cuesta disfrutar de actividades que antes les resultaban atractivas, por lo que restringen sus salidas cada vez más. Aumentan el consumo de alimentos, sobretodo de carbohidratos, con el consiguiente aumento de peso.

Para adaptarnos sin problemas a la nueva estación debemos seguir una serie de consejos, que nos ayudarán al ajuste óptimo de nuestro organismo. Realizar ejercicio físico de forma regular resulta muy beneficioso, ya que así liberaremos endorfinas, encontrándonos con más energía durante el día y descansando mejor por la noche. Debemos mantener nuestra vida social aunque el tiempo no acompañe tanto como en verano; quedar para ir al cine, tomar algo o dar un paseo, son buenas opciones para aprovechar nuestro tiempo libre. Apuntarnos a alguna actividad que nos resulte atractiva como manualidades, clases de cocina o yoga, aumentará nuestra motivación en el día a día. Pasar tiempo con la familia, rodearnos de personas que nos quieren y aprecian evitará que nos aislemos del mundo.

Normalmente los síntomas de apatía y tristeza mencionados anteriormente, no suelen durar más de unos días, tiempo en el que nuestro organismo se adapta al cambio de clima. No obstante, si observamos que el desánimo y el cansancio se prolongan más de lo esperado, inhabilitándonos en el día a día para cumplir con nuestras obligaciones es necesario consultar con un especialista. El psicólogo será el encargado de evaluar si existe la presencia de un trastorno, como depresión mayor o distimia, y de aplicar el correspondiente tratamiento.El otoño ha llegado, disminuye la temperatura y se acortan los días por lo que a muchos de nosotros nos cuesta un poco adaptarnos a la nueva estación. Además coincide con el cambio de hora, ayudando a que nos encontremos más  cansados y desorientados. 

Nuestro reloj biológico tiene que sincronizarse al cambio estacional, disminuyendo considerablemente la cantidad de luz y sol que recibe nuestro organismo. Algunas personas son más vulnerables a los cambios estacionales, afectándoles en su bienestar psicológico estos meses otoñales, por lo que tienden a deprimirse y salir menos. Se sienten con menos energía que antes para cumplimentar sus obligaciones, suelen producirse alteraciones en su ritmo de sueño, normalmente duermen en exceso aunque también puede producirse insomnio. Se sienten desanimadas y les cuesta disfrutar de actividades que antes les resultaban atractivas, por lo que restringen sus salidas cada vez más. Aumentan el consumo de alimentos, sobretodo de carbohidratos, con el consiguiente aumento de peso.

Para adaptarnos sin problemas a la nueva estación debemos seguir una serie de consejos, que nos ayudarán al ajuste óptimo de nuestro organismo. Realizar ejercicio físico de forma regular resulta muy beneficioso, ya que así liberaremos endorfinas, encontrándonos con más energía durante el día y descansando mejor por la noche. Debemos mantener nuestra vida social aunque el tiempo no acompañe tanto como en verano; quedar para ir al cine, tomar algo o dar un paseo, son buenas opciones para aprovechar nuestro tiempo libre. Apuntarnos a alguna actividad que nos resulte atractiva como manualidades, clases de cocina o yoga, aumentará nuestra motivación en el día a día. Pasar tiempo con la familia, rodearnos de personas que nos quieren y aprecian evitará que nos aislemos del mundo.

Normalmente los síntomas de apatía y tristeza mencionados anteriormente, no suelen durar más de unos días, tiempo en el que nuestro organismo se adapta al cambio de clima. No obstante, si observamos que el desánimo y el cansancio se prolongan más de lo esperado, inhabilitándonos en el día a día para cumplir con nuestras obligaciones es necesario consultar con un especialista. El psicólogo será el encargado de evaluar si existe la presencia de un trastorno, como depresión mayor o distimia, y de aplicar el correspondiente tratamiento.El otoño ha llegado, disminuye la temperatura y se acortan los días por lo que a muchos de nosotros nos cuesta un poco adaptarnos a la nueva estación. Además coincide con el cambio de hora, ayudando a que nos encontremos más  cansados y desorientados. 

Nuestro reloj biológico tiene que sincronizarse al cambio estacional, disminuyendo considerablemente la cantidad de luz y sol que recibe nuestro organismo. Algunas personas son más vulnerables a los cambios estacionales, afectándoles en su bienestar psicológico estos meses otoñales, por lo que tienden a deprimirse y salir menos. Se sienten con menos energía que antes para cumplimentar sus obligaciones, suelen producirse alteraciones en su ritmo de sueño, normalmente duermen en exceso aunque también puede producirse insomnio. Se sienten desanimadas y les cuesta disfrutar de actividades que antes les resultaban atractivas, por lo que restringen sus salidas cada vez más. Aumentan el consumo de alimentos, sobretodo de carbohidratos, con el consiguiente aumento de peso.

Para adaptarnos sin problemas a la nueva estación debemos seguir una serie de consejos, que nos ayudarán al ajuste óptimo de nuestro organismo. Realizar ejercicio físico de forma regular resulta muy beneficioso, ya que así liberaremos endorfinas, encontrándonos con más energía durante el día y descansando mejor por la noche. Debemos mantener nuestra vida social aunque el tiempo no acompañe tanto como en verano; quedar para ir al cine, tomar algo o dar un paseo, son buenas opciones para aprovechar nuestro tiempo libre. Apuntarnos a alguna actividad que nos resulte atractiva como manualidades, clases de cocina o yoga, aumentará nuestra motivación en el día a día. Pasar tiempo con la familia, rodearnos de personas que nos quieren y aprecian evitará que nos aislemos del mundo.

Normalmente los síntomas de apatía y tristeza mencionados anteriormente, no suelen durar más de unos días, tiempo en el que nuestro organismo se adapta al cambio de clima. No obstante, si observamos que el desánimo y el cansancio se prolongan más de lo esperado, inhabilitándonos en el día a día para cumplir con nuestras obligaciones es necesario consultar con un especialista. El psicólogo será el encargado de evaluar si existe la presencia de un trastorno, como depresión mayor o distimia, y de aplicar el correspondiente tratamiento.El otoño ha llegado, disminuye la temperatura y se acortan los días por lo que a muchos de nosotros nos cuesta un poco adaptarnos a la nueva estación. Además coincide con el cambio de hora, ayudando a que nos encontremos más  cansados y desorientados. 

Nuestro reloj biológico tiene que sincronizarse al cambio estacional, disminuyendo considerablemente la cantidad de luz y sol que recibe nuestro organismo. Algunas personas son más vulnerables a los cambios estacionales, afectándoles en su bienestar psicológico estos meses otoñales, por lo que tienden a deprimirse y salir menos. Se sienten con menos energía que antes para cumplimentar sus obligaciones, suelen producirse alteraciones en su ritmo de sueño, normalmente duermen en exceso aunque también puede producirse insomnio. Se sienten desanimadas y les cuesta disfrutar de actividades que antes les resultaban atractivas, por lo que restringen sus salidas cada vez más. Aumentan el consumo de alimentos, sobretodo de carbohidratos, con el consiguiente aumento de peso.

Para adaptarnos sin problemas a la nueva estación debemos seguir una serie de consejos, que nos ayudarán al ajuste óptimo de nuestro organismo. Realizar ejercicio físico de forma regular resulta muy beneficioso, ya que así liberaremos endorfinas, encontrándonos con más energía durante el día y descansando mejor por la noche. Debemos mantener nuestra vida social aunque el tiempo no acompañe tanto como en verano; quedar para ir al cine, tomar algo o dar un paseo, son buenas opciones para aprovechar nuestro tiempo libre. Apuntarnos a alguna actividad que nos resulte atractiva como manualidades, clases de cocina o yoga, aumentará nuestra motivación en el día a día. Pasar tiempo con la familia, rodearnos de personas que nos quieren y aprecian evitará que nos aislemos del mundo.

Normalmente los síntomas de apatía y tristeza mencionados anteriormente, no suelen durar más de unos días, tiempo en el que nuestro organismo se adapta al cambio de clima. No obstante, si observamos que el desánimo y el cansancio se prolongan más de lo esperado, inhabilitándonos en el día a día para cumplir con nuestras obligaciones es necesario consultar con un especialista. El psicólogo será el encargado de evaluar si existe la presencia de un trastorno, como depresión mayor o distimia, y de aplicar el correspondiente tratamiento.El otoño ha llegado, disminuye la temperatura y se acortan los días por lo que a muchos de nosotros nos cuesta un poco adaptarnos a la nueva estación. Además coincide con el cambio de hora, ayudando a que nos encontremos más  cansados y desorientados. 

Nuestro reloj biológico tiene que sincronizarse al cambio estacional, disminuyendo considerablemente la cantidad de luz y sol que recibe nuestro organismo. Algunas personas son más vulnerables a los cambios estacionales, afectándoles en su bienestar psicológico estos meses otoñales, por lo que tienden a deprimirse y salir menos. Se sienten con menos energía que antes para cumplimentar sus obligaciones, suelen producirse alteraciones en su ritmo de sueño, normalmente duermen en exceso aunque también puede producirse insomnio. Se sienten desanimadas y les cuesta disfrutar de actividades que antes les resultaban atractivas, por lo que restringen sus salidas cada vez más. Aumentan el consumo de alimentos, sobretodo de carbohidratos, con el consiguiente aumento de peso.

Para adaptarnos sin problemas a la nueva estación debemos seguir una serie de consejos, que nos ayudarán al ajuste óptimo de nuestro organismo. Realizar ejercicio físico de forma regular resulta muy beneficioso, ya que así liberaremos endorfinas, encontrándonos con más energía durante el día y descansando mejor por la noche. Debemos mantener nuestra vida social aunque el tiempo no acompañe tanto como en verano; quedar para ir al cine, tomar algo o dar un paseo, son buenas opciones para aprovechar nuestro tiempo libre. Apuntarnos a alguna actividad que nos resulte atractiva como manualidades, clases de cocina o yoga, aumentará nuestra motivación en el día a día. Pasar tiempo con la familia, rodearnos de personas que nos quieren y aprecian evitará que nos aislemos del mundo.

Normalmente los síntomas de apatía y tristeza mencionados anteriormente, no suelen durar más de unos días, tiempo en el que nuestro organismo se adapta al cambio de clima. No obstante, si observamos que el desánimo y el cansancio se prolongan más de lo esperado, inhabilitándonos en el día a día para cumplir con nuestras obligaciones es necesario consultar con un especialista. El psicólogo será el encargado de evaluar si existe la presencia de un trastorno, como depresión mayor o distimia, y de aplicar el correspondiente tratamiento.El otoño ha llegado, disminuye la temperatura y se acortan los días por lo que a muchos de nosotros nos cuesta un poco adaptarnos a la nueva estación. Además coincide con el cambio de hora, ayudando a que nos encontremos más  cansados y desorientados. 

Nuestro reloj biológico tiene que sincronizarse al cambio estacional, disminuyendo considerablemente la cantidad de luz y sol que recibe nuestro organismo. Algunas personas son más vulnerables a los cambios estacionales, afectándoles en su bienestar psicológico estos meses otoñales, por lo que tienden a deprimirse y salir menos. Se sienten con menos energía que antes para cumplimentar sus obligaciones, suelen producirse alteraciones en su ritmo de sueño, normalmente duermen en exceso aunque también puede producirse insomnio. Se sienten desanimadas y les cuesta disfrutar de actividades que antes les resultaban atractivas, por lo que restringen sus salidas cada vez más. Aumentan el consumo de alimentos, sobretodo de carbohidratos, con el consiguiente aumento de peso.

Para adaptarnos sin problemas a la nueva estación debemos seguir una serie de consejos, que nos ayudarán al ajuste óptimo de nuestro organismo. Realizar ejercicio físico de forma regular resulta muy beneficioso, ya que así liberaremos endorfinas, encontrándonos con más energía durante el día y descansando mejor por la noche. Debemos mantener nuestra vida social aunque el tiempo no acompañe tanto como en verano; quedar para ir al cine, tomar algo o dar un paseo, son buenas opciones para aprovechar nuestro tiempo libre. Apuntarnos a alguna actividad que nos resulte atractiva como manualidades, clases de cocina o yoga, aumentará nuestra motivación en el día a día. Pasar tiempo con la familia, rodearnos de personas que nos quieren y aprecian evitará que nos aislemos del mundo.

Normalmente los síntomas de apatía y tristeza mencionados anteriormente, no suelen durar más de unos días, tiempo en el que nuestro organismo se adapta al cambio de clima. No obstante, si observamos que el desánimo y el cansancio se prolongan más de lo esperado, inhabilitándonos en el día a día para cumplir con nuestras obligaciones es necesario consultar con un especialista. El psicólogo será el encargado de evaluar si existe la presencia de un trastorno, como depresión mayor o distimia, y de aplicar el correspondiente tratamiento.El otoño ha llegado, disminuye la temperatura y se acortan los días por lo que a muchos de nosotros nos cuesta un poco adaptarnos a la nueva estación. Además coincide con el cambio de hora, ayudando a que nos encontremos más  cansados y desorientados. 

Nuestro reloj biológico tiene que sincronizarse al cambio estacional, disminuyendo considerablemente la cantidad de luz y sol que recibe nuestro organismo. Algunas personas son más vulnerables a los cambios estacionales, afectándoles en su bienestar psicológico estos meses otoñales, por lo que tienden a deprimirse y salir menos. Se sienten con menos energía que antes para cumplimentar sus obligaciones, suelen producirse alteraciones en su ritmo de sueño, normalmente duermen en exceso aunque también puede producirse insomnio. Se sienten desanimadas y les cuesta disfrutar de actividades que antes les resultaban atractivas, por lo que restringen sus salidas cada vez más. Aumentan el consumo de alimentos, sobretodo de carbohidratos, con el consiguiente aumento de peso.

Para adaptarnos sin problemas a la nueva estación debemos seguir una serie de consejos, que nos ayudarán al ajuste óptimo de nuestro organismo. Realizar ejercicio físico de forma regular resulta muy beneficioso, ya que así liberaremos endorfinas, encontrándonos con más energía durante el día y descansando mejor por la noche. Debemos mantener nuestra vida social aunque el tiempo no acompañe tanto como en verano; quedar para ir al cine, tomar algo o dar un paseo, son buenas opciones para aprovechar nuestro tiempo libre. Apuntarnos a alguna actividad que nos resulte atractiva como manualidades, clases de cocina o yoga, aumentará nuestra motivación en el día a día. Pasar tiempo con la familia, rodearnos de personas que nos quieren y aprecian evitará que nos aislemos del mundo.

Normalmente los síntomas de apatía y tristeza mencionados anteriormente, no suelen durar más de unos días, tiempo en el que nuestro organismo se adapta al cambio de clima. No obstante, si observamos que el desánimo y el cansancio se prolongan más de lo esperado, inhabilitándonos en el día a día para cumplir con nuestras obligaciones es necesario consultar con un especialista. El psicólogo será el encargado de evaluar si existe la presencia de un trastorno, como depresión mayor o distimia, y de aplicar el correspondiente tratamiento.El otoño ha llegado, disminuye la temperatura y se acortan los días por lo que a muchos de nosotros nos cuesta un poco adaptarnos a la nueva estación. Además coincide con el cambio de hora, ayudando a que nos encontremos más  cansados y desorientados. 

Nuestro reloj biológico tiene que sincronizarse al cambio estacional, disminuyendo considerablemente la cantidad de luz y sol que recibe nuestro organismo. Algunas personas son más vulnerables a los cambios estacionales, afectándoles en su bienestar psicológico estos meses otoñales, por lo que tienden a deprimirse y salir menos. Se sienten con menos energía que antes para cumplimentar sus obligaciones, suelen producirse alteraciones en su ritmo de sueño, normalmente duermen en exceso aunque también puede producirse insomnio. Se sienten desanimadas y les cuesta disfrutar de actividades que antes les resultaban atractivas, por lo que restringen sus salidas cada vez más. Aumentan el consumo de alimentos, sobretodo de carbohidratos, con el consiguiente aumento de peso.

Para adaptarnos sin problemas a la nueva estación debemos seguir una serie de consejos, que nos ayudarán al ajuste óptimo de nuestro organismo. Realizar ejercicio físico de forma regular resulta muy beneficioso, ya que así liberaremos endorfinas, encontrándonos con más energía durante el día y descansando mejor por la noche. Debemos mantener nuestra vida social aunque el tiempo no acompañe tanto como en verano; quedar para ir al cine, tomar algo o dar un paseo, son buenas opciones para aprovechar nuestro tiempo libre. Apuntarnos a alguna actividad que nos resulte atractiva como manualidades, clases de cocina o yoga, aumentará nuestra motivación en el día a día. Pasar tiempo con la familia, rodearnos de personas que nos quieren y aprecian evitará que nos aislemos del mundo.

Normalmente los síntomas de apatía y tristeza mencionados anteriormente, no suelen durar más de unos días, tiempo en el que nuestro organismo se adapta al cambio de clima. No obstante, si observamos que el desánimo y el cansancio se prolongan más de lo esperado, inhabilitándonos en el día a día para cumplir con nuestras obligaciones es necesario consultar con un especialista. El psicólogo será el encargado de evaluar si existe la presencia de un trastorno, como depresión mayor o distimia, y de aplicar el correspondiente tratamiento.